Diálogo entre Yo del presente y Yo del futuro

Es importante que las decisiones de ahorrar o endeudarse cuando se plantean a varios años no sólo se guíen por las ganas de disfrutar el presente si no que consideren la posibilidad de mejorar nuestro nivel de vida a medida que pasa el tiempo.


Si nos embarcamos en un nivel de vida por encima de nuestras posibilidades en el presente, estamos adelantando capacidad de gastar del futuro y eso compromete la posibilidad de estar mejor a medida que pasa el tiempo. Y si no nos endeudamos pero nos gastamos hasta el último peso, no vamos a poder ahorrar. En ese caso, se nos complicaría la posibilidad de capitalizarnos a lo largo del tiempo para poder acceder a un mayor bienestar.


Por eso es importante que nuestro “yo del presente” dialogue con nuestro “yo del futuro”. Darnos la posibilidad de evaluar si este producto que queremos tanto hoy vale la pena, o si sacrificaríamos la posibilidad de disfrutarlo ahora mismo para estar mejor más adelante. Cuando somos jóvenes no nos planteamos tanto cómo queremos estar dentro de 10, 20 o 50 años. Si suponemos que vamos a estar sólos o con hijos, si vamos a tener que hacernos cargo de nuestros padres. Es importante conectarnos con esos momentos para que cuando lleguen no estemos sin ningún tipo de respaldo económico. O peor, pagando las deudas por lo que disfrutamos antes.