¿Cómo saber cuánto se gana y se gasta?

En función de llevar unas finanzas más organizadas, es útil registrar lo que ganamos y lo que gastamos. Para eso lo mejor es llevar una planilla de ingresos y gastos, organizando la información de forma tal que cada cosa que hacemos se anota en una fila y la clasificamos en función del mes, podemos indicar a qué rubro pertenece (si es un gasto de vivienda, de salidas, de comida o viáticos) para entender en qué gastamos el dinero y si se trata de algo frecuente o extraordinario.


Lo más aconsejable es que ese registro sea diario o con la mayor frecuencia posible para no olvidarnos de nada y no subestimar ningún gasto, por más pequeño que parezca. Llevar un control a través del registro diario nos ayuda a tomar conciencia y modificar ciertos consumos cuando nos damos cuenta que suman demasiado dinero por mes o por año, que podríamos disfrutarlo en otra cosa o destinarlo al ahorro. Podemos hacer un registro de un mes para ver qué información nos da o mantener el hábito de hacerlo durante todo el año.


A veces algunos movimientos de dinero podemos confundirlos con un ingreso o un gasto. Sacar dinero del cajero automático no es ni un ingreso ni un gasto, es simplemente convertir dinero electrónico en dinero en efectivo. Cuando gastemos el efectivo, recién en ese momento tenemos que registrar un gasto. De la misma manera, depositar dinero en efectivo en nuestra cuenta bancaria no es un ingreso. El ingreso se registra por el valor de lo que recibimos al dar algo a cambio (nuestro trabajo) independientemente de cómo nos paguen. Si nos pagan en efectivo y luego lo depositamos la mitad, el valor del ingreso es por el total de lo que recibimos.


Si nos prestan dinero, no es un ingreso. Si nos devuelven un préstamo, tampoco. En el primer caso estamos recibiendo plata que luego tendremos que devolver, en el segundo caso, nos devolvieron un monto que previamente dimos contra la promesa de que nos lo devuelvan. Ganar intereses por un plazo fijo sí es un ingreso (sólo los intereses, no todo el capital, que es dinero que tenemos ahorrado).


Prestar plata no es un gasto. Devolver un préstamo tampoco. A menos que el préstamo lo demos por perdido o regalemos dinero, si la promesa es que vuelva, lo que hicimos es darle parte de nuestros ahorros a alguien transitoriamente. Si devolvemos un préstamo no estamos gastando ese dinero: el gasto sucedió cuando nos lo prestaron y luego toca reintegrarlo.


Si pagamos intereses por un préstamo, los intereses sí son un gasto (si pagamos cuotas, el capital que devolvemos no es gasto, sólo la parte de la cuota que paga intereses es gasto).


Pagar el resumen de la tarjeta no es un gasto , estamos saldando una deuda de consumos que hicimos en el pasado.


Algunos gastos pueden tener un reintegro total o parcial, ya sea porque los pagamos con alguna tarjeta de crédito con promociones que nos devuelve el dinero o porque nuestro empleador nos los devuelve al rendirlos o el Estado nos devuelve impuestos. En general podemos pensar los reintegros como “gastos en negativo”. Por ejemplo, primero pagamos $ 1.000 un pantalón, el banco luego nos reintegra $ 200. El gasto en ropa es por $ 1.000 y luego tenemos un GASTO en ropa por - $ 200.