El equilibrio económico

Una persona o una familia están económicamente equilibradas cuando sus ingresos igualan a sus gastos. Ahora bien, este equilibrio debe enmarcarse en un rango de tiempo que tenga sentido. Esto es, si alguien considera sus ingresos y gastos diarios, y analiza su situación el día que cobra su sueldo, seguramente sienta que no tiene problemas de dinero. Ahora bien, si evalúa sus ingresos y gastos frecuentes a lo largo del mes, puede descubrir que su situación es complicada. No gastamos lo mismo todos los meses, a veces aparecen gastos extraordinarios, con lo cual, es importante saber si los problemas suceden todos los meses o sólo cuando hay gastos imprevistos. 


La escala de tiempo que nos brinda la información más precisa es la anualizada. En los 12 meses que componen un año entran todos los ingresos y gastos, tanto frecuentes como extraordinarios. Es posible sumar lo que se suele repetir cada 30 días con lo esporádico, considerando lo que no generamos todos los meses pero sí cada tanto junto con los consumos que más o menos repetimos en ciclos más largos: compra de ropa, de muebles y electrodomésticos, vacaciones y salidas atípicas donde gastamos más que lo normal, entre otros. Por eso, lo mejor es medir el equilibrio económico con “fotos” anuales.


Cuando pensamos en los problemas de dinero, es importante detectar en primer lugar si se trata de un desequilibrio económico puntual (un mes complicado) o de un estilo de vida insostenible, en el cual se gasta sistemáticamente más de lo que se gana. 


Si los gastos son mayores que los ingresos, tenemos un desequilibrio económico.


¿Se pueda gastar más de lo que se gana? Si, mediante las deudas, como vamos a ver en el módulo siguiente. Pero un problema de dinero no necesariamente es el resultado de una conducta irresponsable o desordenada, muchas veces tiene que ver con imprevistos que representan un gasto extraordinario para el que no estábamos preparados.


Por eso es importante revisar la idea de equilibrio y plantear la posibilidad de que no sea cuando los ingresos igualan a los gastos, sino cuando los ingresos superan a los gastos. En ese caso vamos a poder generar ahorros. Una de las conductas más prudentes que podemos tener desde que empezamos a manejar nuestro dinero es aprender a generar un primer ahorro que funcione como fondo de reserva para financiar imprevistos.