¿Qué son las acciones?

Una acción es un título de propiedad que nos convierte en dueños del porcentaje de una empresa, pero no de cualquier empresa. Tiene que ser una Sociedad Anónima (S.A.) en Argentina o Incorporada (Inc) en Estados Unidos, que son las empresas que dividen su capital en acciones. Cuando alguien tiene acciones de una empresa es socio o accionista. La empresa puede cotizar en la Bolsa o no, la gran mayoría de las empresas nacionales no cotiza en bolsa. 


En Argentina son unas 100 empresas las que cotizan en bolsa de las cuales podemos comprar acciones. El listado se encuentra en el sitio de Byma. En Perú hay casi 300, en Brasil más de 450 y en Estados Unidos casi 2.500, sólo en la bolsa de New York.


Cuando las empresas se crean, los accionistas aportan capital para que puedan funcionar y armar el negocio. Esa inversión forma parte del patrimonio de la empresa. El aporte se hace a cambio de una cantidad determinada de acciones, en general en proporción al valor de lo que aporta cada socio al constituirse, que entre todas las acciones suman el 100%. Quien tiene el 51% de una empresa, tiene el control.


Ejemplo: 4 Socios arman una empresa. El socio A pone $ 60.000, el socio B pone $ 25.000, el socio C pone $ 10.000 y el socio D pone $ 5.000. Entre todos suman $ 100.000, que es el capital de la empresa, que en este caso se divide en 10.000 acciones de $ 10 cada una. El socio A tendrá el 60% de la empresa (6.000 acciones y por lo tanto, el control), el socio B tendrá el 25% (2.500 acciones), el socio C el % 10 (1.000 acciones) y el socio D el 5% (500 acciones).

 

Los accionistas, los dueños tienen una participación de la empresa y el porcentaje de esa participación les da derechos en la votación (1 voto por acción) de la asamblea. Esta consta de reunión de todos los dueños, donde se deciden temas importantes de la empresa.


Por ley, la asamblea debe juntarse una vez al año, para aprobar los reportes económicos y financieros (balances y estado de resultados) y definir autoridades. Las autoridades, el Presidente y el Directorio, son los responsables de la gestión de la empresa y quienes están autorizados a representarla. Son ante quienes responden los gerentes y los empleados. Por eso ser dueño del 51% o más de la empresa garantiza la mayoría de los votos y le permite controlar la empresa y definir quién la administra.


Todos los años las empresas deben presentar el reporte donde indican cómo les fue económicamente. Si al cierre de un año una empresa tiene más ingresos que costos y gastos, registra ganancias. Sus accionistas, en asamblea, podrán decidir si van a repartir esas ganancias. Parte de las mismas quedarán dentro de la empresa bajo el formato de Reserva Legal, que es un colchón que se deja por ley para amortiguar futuras pérdidas y pueden reinvertir el resto o repartir a sus accionistas a través del pago de dividendos.


Los accionistas reciben un pago proporcional al monto autorizado votado en asamblea, es uno de los motivos por los que el control de una empresa es importante y esa proporción está en función del porcentaje que poseen. El cobro de dividendos en efectivo es una de las formas que tenemos de recuperar a lo largo de los años el dinero invertido en comprar acciones y ver ganancias.

 

Si la empresa registra pérdidas, comienza a descapitalizarse. Si la pérdida de capital llega al punto en que la empresa está una situación muy difícil, puede tener una convocatoria de acreedores y, si no mejora, entonces puede pedirse su quiebra. Esa situación lleva a la liquidación de la empresa para pagar las deudas que queden en pie y a su cierre. Si compramos acciones de una empresa y luego le va mal y quiebra, vamos a perder el dinero invertido porque las acciones termina valiendo mucho menos.

 

Las empresas pueden crecer y expandirse reinvirtiendo sus ganancias, pero pueden también intentar conseguir dinero para crecer todavía más. Una forma para hacerlo es recurrir al mercado de capitales para obtener financiamiento, emitiendo nuevas acciones y ofreciéndolas a cualquier inversor que quiera participar como socio de la empresa, comprándolas a través de la Bolsa. Una vez que las acciones de una empresa están en la bolsa, pueden ser compradas y vendidas en cualquier momento por cualquiera persona, y sus precios subir o bajar dependiendo de cómo le vaya a cada empresa y de la influencia de la oferta y demanda de acciones de esa empresa.


Por ejemplo, podemos comprar 10 acciones de YPF a $ 430 por un total de 10 x $ 430 = $ 4.300. Si dos años más tarde a la empresa le fue muy bien en sus negocios y el precio subió a $ 650 y la vendemos, nuestra inversión valdrá 10 x $ 650 = $ 6.500. Eso significa que habremos ganado la diferencia entre $ 6.500 y $ 4.300 = $ 2.200. Pero si la cotización de la acción de YPF cae por ejemplo a $ 380 y nos parece que perdimos demasiado y las vendemos, 10 x $ 380 = $ 3.800 es lo que tendríamos, lo que representa una pérdida de $ 3.800 - $ 4.300 = - $ 500. La diferencia de precios de compra y venta suele ser la principal fuente de ganancia (¡y de pérdida!) que experimentamos cuando invertimos en acciones.

 

Todas las bolsas tienen un indicador que promedia el comportamiento de las acciones. El de la Bolsa de Buenos Aires se llama Merval. Cuando en promedio las acciones suben mucho, el índice Merval sube, y viceversa.

 

Si la economía crece y a las empresas les va bien, los precios de las acciones tienden a subir. Siendo entonces, una de las mejores formas de capitalizarnos a largo plazo.