Planificación de las distintas etapas

Muchas veces es imposible anticiparse a ciertas cosas que nos pasan. Pero también es cierto que podemos tomarnos el trabajo de pensar por nuestra cuenta o si estamos en un proyecto conjunto conversar con nuestra pareja y definir las líneas generales de lo que nos gustaría que suceda con nuestras vidas. Solos o en pareja, plantear cuándo creemos que puede ser el mejor momento para hacer un viaje puede ser más sencillo que elegir cuándo empezar a buscar un hijo. De la misma forma que decidir cuándo comprar una tele nueva es bastante más fácil que organizar una mudanza o planificar refacciones.


En la medida que aparecen objetivos y deseos, es necesario dedicarle algunas horas a planificar cuánto dinero y tiempo requiere cada elección importante que pensamos tomar, calcular si nos dan los números, si vamos a esperar y ahorrar hasta que podamos hacerlo o si vamos a endeudarnos para lograrlo antes pagando intereses. Todo el análisis que podamos hacer es clave para evitar tirarnos a la pileta sin suficiente agua.


¿Qué cosas nos pueden ayudar a planificar?


Primero, conversar con quienes ya estén en una situación parecida a la que queremos encaminarnos, hacer una lista de los gastos que se sumarían y presupuestar cuánto dinero representaría.


Si se trata de una mudanza para convivir, es útil preguntar cuánto dinero necesitamos por mes y compararlo con la situación actual de cada uno. Esto es, si alguno de los dos vive con su familia y no paga alquiler no es lo mismo que si ambos viven solos. O si se mudan juntos a algo más grande que les exige a los dos pagar más de alquiler, si no va a cambiar lo que gastaban en vivienda teniendo en cuenta el impacto de lo que cada uno pagaba por separado de alquiler y lo que pagarían al mudarse juntos, o incluso si pagarían menos. Si van a sacar un crédito hipotecario juntos es importante comparar cuánto sería la cuota respecto del alquiler que venían pagando. Si hay planes de refacciones o compras de muebles o electrodomésticos nuevos, es importante estimar cuánto dinero se va a necesitar, si va a implicar endeudarse, si las tarjetas de crédito que tienen les dan límite suficiente para todas las compras, si a pesar de las cuotas el presupuesto está dentro de lo que pueden gastar, etc.


Luego, si estamos pensando en hijos, hay un montón de cuestiones económicas y financieras a contemplar. Es importante decidir si van a contar con un seguro médico o prepaga, qué plan de cobertura y el valor mensual de la cuota, para cubrir muchos de los gastos de salud, remedios y compras de farmacia de la madre y del bebé. También ayuda mucho hacer una lista de los gastos que se suman a las compras de todos los meses como pañales o leche, además de prever gastos extraordinarios como la compra de cuna, carrito, sillita, ropa, juguetes, etc. Si bien muchas veces las familias suelen ayudar, no viene mal anticipar con qué van a contar para organizarse bien y ajustar algunos gastos actuales para preparar el bolsillo para los gastos futuros. Principalmente los relacionados con el jardín maternal o el sueldo de una cuidadora en caso de que ambos padres tengan que trabajar o lo lleven a algún espacio de juegos.


Un hijo suele motivar la decisión de uno o ambos padres de no trabajar o de trabajar menos horas durante un tiempo, por lo que es probable que consideren tener un fondo de reserva para tomarse esos meses de licencia sin goce de sueldo o sin ingresos. Hay que prepararse financieramente con bastante anticipación, generando el ahorro para que eso suceda. Si el motivo por el cual se deja de trabajar no es estrictamente para cuidar hijos si no por temas de salud o de crisis, nunca viene mal plantear esa posibilidad, pensar en frío y evaluar cómo se va a enfrentar económicamente esa circunstancia sin afectar seriamente el nivel de vida del hogar.


Por último, a veces puede plantearse la necesidad de mudarse de ciudad o país por una oportunidad de trabajo, para estar más cerca de otros familiares. Es recomendable sentarse a preparar los números, entender bien cuánto tiempo puede llevar una adaptación familiar, conseguir trabajo, casa (y equipamiento para la casa) y escuela en caso de que sea necesario. Anticipar esos movimientos ahorrando dinero por si las situaciones de adaptación llevan más tiempo o más dinero es lo mejor que podemos hacer.


Estar preparado y anticipar las necesidades de dinero de cualquiera de las etapas que estemos por comenzar siempre es mejor a que nos sorprendan sin ningún tipo de respaldo.