La revolución Fintech

Todos estos avances tecnológicos aplicados al dinero permitieron la aparición de un montón de empresas innovadoras, que además incentivan a los bancos para que también busquen soluciones para que el manejo del dinero sea cada vez más simple y rápido. La “revolución fintech” hace referencia a esta tendencia que comenzó a mediados de la década de 2010, como resultado del cruce de los servicios financieros y las nuevas tecnologías. Los protagonistas son emprendimientos que desarrollan aplicaciones o plataformas de servicios online que mejoran nuestra forma de pagar, cobrar, administrarnos ahorrar e invertir.


Dentro de esta ola de innovaciones, aparecen los bancos digitales, los proveedores de billeteras virtuales o los procesadores de cobros y pagos electrónicos. Son plataformas online que permiten cobrar y pagar sin necesidad de tener una cuenta con un banco tradicional. Pueden además tener una tarjeta de débito o crédito asociada, lo que ayuda a que muchas personas que nunca estuvieron bancarizadas, empiecen a manejar una tecnología que les permita dejar de depender del dinero en efectivo y ampliar los medios de pago que pueden usar, evitando que tengan que hacer colas para pagar servicios o acercándoles una herramienta más para cobrar, muchas veces utilizando el teléfono. Empresas como Todo Pago, Ualá, Yacaré son algunos ejemplos. 


Además, los cambios culturales asociados a la combinación de finanzas y tecnología permitieron la aparición de nuevas formas de conseguir dinero para financiar proyectos. El financiamiento colectivo o “crowd-funding” es uno de los casos más conocidos. Tradicionalmente, cuando alguien tenía una idea pero no tenía todo el dinero para llevarla adelante y convertirla en un producto que pudiera venderse, tenía que conseguir un préstamo o convencer a un inversor para que pusiera el dinero. Hoy a través de plataformas como Kickstarter o idea.me es posible proponer una idea, contarla en detalle indicando cuánto hace falta para llevarla adelante y, de esa forma, acceder a una comunidad de interesados o potenciales “backers” de proyectos. Cualquier persona del mundo puede brindar apoyo a un proyecto que le guste y poner dinero a través de la tarjeta de crédito u otros medios de pago, de forma anticipada, para pre-comprar ese producto o servicio. Una vez que se reúne todo el dinero que la idea necesita, se le transfieren los fondos para concretarla y entregarle a quien puso el dinero, eso que pre-compró. Es una plataforma que tuvo muy buenos resultados para libros, comics, música, videojuegos, películas, juguetes y una variedad interesante de casos.


Otra de las innovaciones está relacionada con el acceso masivo a los smartphones, que permitió el desarrollo de servicios como los que brinda PIM. Permite cobrar y pagar utilizando nuestra línea de teléfono como si fuera una billetera. Podemos pedirle a alguien que nos transfiera dinero y luego ir a pagar al supermercado con el saldo que tenemos en nuestra cuenta o pagarle a otra persona.


La revolución fintech es un proceso que recién comienza y que va a cambiar no sólo la manera en la que nos manejamos con el dinero, sino cómo lo entendemos.