Bitcoin y las cryptomonedas

A mediados de la década de 2010 la palabra “Bitcoin” empezó a sonar con frecuencia. Para 2017 estaba en boca de casi todos, por las historias relacionadas con ganancias extraordinarias y gente que se hizo millonaria en poco tiempo.


Bitcoin representa un salto tecnológico importante en la historia del dinero por su forma de emitir dinero electrónico. Hasta ahora los países organizaron su sistema financiero en torno a bancos centrales que tienen el poder y la responsabilidad de manejar y regular la cantidad de dinero que hay en la economía. Esto es, las empresas, los ciudadanos y el Estado lo necesitan para su vida diaria, pero son los bancos centrales los que imprimen el dinero y determinan cuánto hay disponible manejando la cantidad impresa y regulando lo que pueden prestar los bancos. El dinero que manejan los Estados se denomina fiduciario, que viene del término fidus, que en Latín significa fe. Es decir que quienes usamos el dinero tenemos que creer que quienes lo emiten y gestionan pueden mantener el valor de lo que dicen los billetes o de lo que tenemos depositado en nuestras cuentas. Si no creemos que esos papeles pueden conservar su valor, probablemente pierdan valor porque nos vamos a querer deshacer de ellos. La confianza es fundamental para que el sistema funcione.


Sin embargo, a lo largo de los últimos dos siglos y sobre todo desde mediados de 1970 en adelante sucedieron varias experiencias de malos manejos, tanto en Argentina como en muchos otros países, que llevaron a inflaciones y devaluaciones, crisis económicas y, en casos como el de Ecuador, la pérdida de la moneda nacional. Incluso un país estable como Estados Unidos a pesar de mantener una inflación baja por años, genera una caída acumulada del valor del dólar a lo largo de varias décadas.


La última gran crisis financiera en 2008 generó un cuestionamiento muy serio sobre el sistema de financiero. Particularmente en un grupo de aficionados a temas relacionados con tecnología y dinero, que empezó a discutir en foros online sobre la posibilidad de crear dinero electrónico que no dependa de los Estados para su emisión y control. Ese año se publica online un documento sobre cómo funcionaría una moneda electrónica, firmado por un tal Satoshi Nakamoto, de quien hasta hoy no se conoce su identidad verdadera. Fue este desarrollador junto con otro grupo de pioneros los que crearon la red Bitcoin sobre la cual se procesaron las primeras transacciones entre usuarios, a través de un sistema de criptografía que le de muchísima seguridad e impide que se pueda hackear.


Tuvieron que pasar varios años hasta que esa moneda, Bitcoin, y la tecnología sobre la que funciona, Blockchain, generen una verdadera revolución del dinero. En primer lugar, Bitcoin tiene una emisión restringida: sólo se emitirán y circularán como máximo 21 millones en total, que pueden fraccionarse en varias milésimas, de la misma manera que los pesos pueden dividirse en centavos. En segundo lugar Blockchain funciona como un sistema que autoriza y lleva un registro de cada transacción donde un usuario le transfiera Bitcoins a otro. Este sistema no lo regula ningún Banco Central, toda la información está descentralizada con nodos que custodian los registros a lo largo de la red de usuarios. Para validar y registrar cada transacción es necesario que se resuelva un problema matemático complejo de encriptación. El usuario de la red que participe como validador y pueda resolver ese problema antes que cualquiera de los otros miembros de la red que intente resolverlo, recibirá como recompensa una cantidad determinada de Bitcoins. A estos usuarios se los llama “mineros” y así es como se “emiten” los nuevos Bitcoins. Para minar es necesario tener computadoras con muchísima capacidad de proceso conectadas a la red, algo que además consume bastante electricidad. Por eso hay ventajas para organizar “pools” de mineros, que son espacios repletos de máquinas procesando transacciones, lo cual no sólo representa un gasto en sí en electricidad por temas informáticos, sino también por temas de refrigeración.


Para muchos analistas y aficionados es una forma revolucionaria de dinero, que no depende de la confianza en un Estado si no en la tecnología que sostiene a la red. Sin embargo, existen varias críticas. Por un lado por la dificultad que tiene la red para confirmar una transacción de forma rápida y eficiente. Puede tardar varias horas y el costo en energía eléctrica hace subir el valor en dólares de las comisiones que deben cobrar los mineros para justificar su negocio, lo que no parecería ser del todo eficiente. Eso hace que no pueda difundirse y escalar para que tenga muchos usuarios.


Es posible comprar Bitcoin con pesos o dólares e incluso comprar y vender Bitcoin en mercados que funcionan las 24 horas del día, 7 días a la semana, todo el año. Además de volverse un mecanismo para mover dinero de un país a otro, su potencial despertó ciclos de especulación financiera desmedida, por lo que muchos decidieron invertir buscando ganancias de corto plazo, aunque también están quienes creen que la ganancia real está a largo plazo cuando se resuelvan los problemas tecnológicos que le impiden crecer y volverse masivo.


El precio del Bitcoin es muy poco estable como para funcionar como unidad de cuenta, medio de pago o reserva de valor. A pesar de haber tenido episodios con fuertes subas en poco tiempo y luego bajas importantes, la verdadera “Bitcoinmanía” se disparó durante 2017 cuando el valor estaba en USD 980 en Enero y en Diciembre superó los USD 19.000, multiplicando por 20 su valor en un año. Luego durante 2018 volvió a caer más de un 50%, borrando buena parte de esas ganancias extraordinarias.


Imaginemos poner precios, pagar deudas o ahorrar con una moneda que tiene semejantes cambios…


A pesar de eso, la tecnología Blockchain está siendo aprovechada para innovar en un montón de procesos financieros y legales. No hay un consenso unificado sobre el futuro de la moneda Bitcoin, pero sí sobre la tecnología detrás. Ahora bien, Bitcoin no es la única Cryptomoneda a pesar de ser la más conocida. Hoy es posible utilizar Bitcoin Cash (que es un desprendimiento de Bitcoin), Ethereum, Litecoin y Ripple, entre un total de más de 1.500 alternativas menos conocidas.