El valor económico de seguir estudiando y graduarse

Cuando terminamos el secundario estamos en condiciones de abrirnos camino por la vida. Podemos conseguir un trabajo, comenzar un proyecto propio o sumarnos a un negocio familiar. Pero también está la posibilidad de seguir estudiando.


La base de cualquier elección relacionada a qué nos gustaría estudiar debería ser la vocación. Pero también es importante que tengamos en cuenta las cuestiones económicas ¿Podemos vivir de lo que nos gusta? Muchas veces la vocación no está del todo clara y quizás nos sirva conocer qué oportunidades se nos presentan informándonos sobre cuáles son las profesiones más demandadas por las empresas o por el Estado.


Es muy difícil medir el valor del conocimiento, pero en el caso de iniciar una carrera terciaria o universitaria, podemos hacer un ejercicio simple que nos ayude a entender cuánto mejora la economía de una persona luego de haber obtenido diferentes títulos. Es necesario entender que un título por sí sólo no es garantía de éxito profesional y de ganar dinero. Pero también es importante tener en cuenta que cuando decidimos estudiar no estamos solamente adquiriendo conocimiento nuevo: también tenemos la posibilidad de desarrollar nuestra red de contactos entre futuros colegas y docentes conectados profesionalmente con la actividad que hayamos elegido.


Incluso cuando estemos siguiendo una carrera por vocación y nos guste mucho lo que estamos aprendiendo, hay que aceptar que exige mucha dedicación durante varios años, que es tiempo de vida que debe asignarse a preparar y rendir exámenes cuando quizás nuestros amigos están disfrutando el tiempo libre.


Seguir estudiando y alcanzar un título aumenta las posibilidades de acceder a trabajos más interesantes y mejor remunerados, además de la satisfacción por alcanzar un logro personal. Pero el sacrificio que implica no es menor, aun así vale la pena.