¿Cómo impactan los estudios en nuestras finanzas?

Desarrollar nuestra vida laboral en torno a una profesión específica o una disciplina científica especializada puede ser un muy buen objetivo. Para eso tenemos que tener claro el recorrido de esa carrera, sus postas, y sobre todo, qué sacrificios exige. La mayoría de las carreras se complementan con estudios de posgrado, masters o doctorados, que son formas de agregar una capa extra de conocimiento en un área específica con un título adicional que puede incluir la presentación de una tesis. Esto exige dedicarle un año más a proyectos de investigación, que generalmente pueden financiarse con becas de doctorado o pos-doctorado en el caso de los científicos.

 

En muchos casos, sobre todo las profesiones vinculadas a la academia o a la investigación, pero también en las empresas, hacer carrera exige transitar un escalafón que no siempre es del todo simple y que rinde frutos económicos varios años más tarde. A veces pueden existir trabas burocráticas, manejos políticos o requisitos de liderazgo o coordinación de equipos que muy pocos pueden cumplir. Muchas veces exigen un nivel de dedicación que implica sacrificar el tiempo que nos gustaría dedicarle a otros aspectos de nuestra vida. También hay que prepararse para asistir a cursos o programas de intercambio en el extranjero. Pero en la medida que nos vamos abriendo camino en las instituciones, podemos ascender a posiciones de dirección asumiendo más responsabilidades y adquiriendo más experiencia, lo que habilita el acceso a una mejor situación económica además de profesional. Es importante que vayamos entendiendo desde temprano qué caminos se nos abren, si son compatibles con nuestro plan de vida general y con nuestra vocación, si decidimos integrarnos a una organización pública o privada o si preferimos trabajar de forma independiente como asesores o consultores externos en la medida que nuestro conocimiento en el área se convierta en un insumo valioso porque somos expertos en un tema.


Hacer carrera es un buen plan en sí mismo, sobre todo para nuestras finanzas, pero exige que pensemos y planifiquemos bien el rumbo y “la velocidad a la que vamos a correr”.