¿Cómo conseguir los medios para estudiar?

Elegir qué estudiar es tan importante como elegir dónde. Los institutos terciarios y las universidades, tanto privadas como públicas, tienen diferentes propuestas y, a su vez, más o menos prestigio. La principal diferencia es que en un caso hay que pagar y en el otro no.

 

Al elegir un establecimiento privado, tenemos que hacernos a la idea de que estamos embarcándonos en un plan de entre 3 y 6 años, dependiendo la carrera elegida, donde nos vamos a comprometer a pagar una cuota mensual y en muchos casos una matrícula. Eso nos plantea una necesidad económica importante: si no vamos a trabajar mientras estudiemos, tenemos que conversar con nuestros padres para evaluar si están en condiciones de ayudarnos durante todo ese tiempo. Pero aún si nuestro plan es estudiar en una universidad pública y gratuita, tenemos que considerar si vamos a poder dedicarnos exclusivamente a estudiar o si pensamos trabajar y cuántas horas por día. Si bien las carreras en las universidades públicas están diseñadas para hacerse a un ritmo similar al de las privadas, es frecuente que los tiempos desde que se empieza hasta que llega la graduación se estiren, dependiendo de la facultad o el instituto y si el alumno tiene que trabajar y estudiar. Y, en todos los casos, posponer el proyecto de irnos a vivir solos a menos que la situación familiar permita que eso sea económicamente posible en simultáneo con ayudarnos financieramente durante los años de estudios. Lo más frecuente es intentar buscar un trabajo part-time que permita dedicar algunas horas por día a ganar dinero y el resto a estudiar, o trabajar en los recesos y juntar dinero para mantenernos el resto del año. Algunas empresas ofrecen programas de jóvenes profesionales, donde contratan estudiantes que estén promediando la carrera o estén por terminarla. La regla básica es que el tiempo que le dediquemos al trabajo es tiempo que no le vamos a poder dedicar al estudio. Algunas carreras no son compatibles con ese plan de vida. Nuevamente, lo mejor que podemos hacer es conversar con personas que hayan estudiado eso que pensamos estudiar para entender cómo resolvieron esa cuestión.


Algunas universidades tienen acuerdos con empresas a través de los cuales se accede a un sistema de pasantías remuneradas. Esto permite aprender sobre lo que estamos estudiando pero dentro de los lugares donde se aplica, en el sector privado. Suelen ser por tiempo determinado (uno o dos semestres). Seguramente la carga horaria sea similar a la de un trabajo part-time y los ingresos recibidos también, pero hay ciertos beneficios laborales que no se reciben, como por ejemplo seguro médico y aportes para jubilación, vacaciones pagas, aguinaldo, etc.


Trabajar mientras estudiamos no es necesariamente la única opción para financiar los estudios. Muchas veces podemos acceder a programas de becas, donde el rendimiento medido por las calificaciones funciona como un mecanismo de incentivo no sólo para motivación personal si no económica. Podemos averiguar si en el instituto o la universidad en la que nos interesa estudiar existen programas de becas o consultar en la página web de la Secretaría de Políticas Universitarias, que depende del Ministerio de Educación de la Nación.

 


Finalmente, existe una posibilidad que en nuestro país todavía no está accesible pero en los países desarrollados es muy frecuente, que consiste en solicitar un préstamo estudiantil. Es una deuda que usamos para pagar nuestra carrera y que empezamos a pagar cuando conseguimos trabajo luego de que obtenemos el título. Esta modalidad si bien parece tener sentido, le genera serios problemas a los jóvenes que no tienen un manejo ordenado de sus finanzas y una vez que salen a la vida adulta luego de graduarse, a la deuda por sus estudios se le agrega la de las tarjetas de crédito, la del crédito del auto y la hipoteca, lo que los hace vivir endeudados de por vida.


Las alternativas disponibles son variadas, es recomendable evaluar las que mejor se adapten a nuestras posibilidades y que estén alineadas con nuestra situación económica.