¿Cuáles son las formas de endeudarse?

Si bien el principio básico de todo préstamo es que permite gastar dinero que todavía no tenemos, no todos se organizan de la misma manera. Hay diferentes formas de endeudarse.


Las tarjetas de crédito: 


Los bancos suelen ofrecer un paquete de servicios que incluye un plástico que, a diferencia de la tarjeta de débito, nos deja pagar consumos sin sacar el dinero de la cuenta en el momento. Es la forma más fácil y frecuente de endeudarse aunque bien utilizada es una de las mejores herramientas para administrar las finanzas personales. No sólo nos deja realizar compras en 1 pago. Permite el pago en cuotas para financiar gastos grandes. Y también permite pagar impuestos o suscribir servicios con débito automático por tarjeta, o hacer compras por internet y consumos en moneda extranjera cuando viajamos a otros países. Los plásticos además de algunas medidas de seguridad para evitar fraudes, tienen fecha de emisión y de vencimiento, con lo cual en determinado momento debemos recibir un plástico nuevo.


La tarjeta nos permite además endeudarnos en cuotas por el período de tiempo que defina la cantidad de cuotas (3, 6, 12, 18, 24 o hasta 50 meses). Hay que tener en cuenta también que si no hay ningún beneficio por pagar de contado, algunas compras conviene pagarlas en cuotas y otras no. Son los casos donde existen realmente las cuotas sin interés (es decir, donde si pagamos en 1 cuota o en 3 el precio es el mismo). Esto depende mucho del contexto económico y del tipo de gasto: pagar las compras mensuales del supermercado en 3 cuotas no está bien porque al cabo de 3 meses estaríamos debiendo 3 changuitos de supermercado. Pero comprar ropa en 6 cuotas si lo hacemos cada 6 meses o un pasaje en avión en 12 cuotas si viajamos de vacaciones cada 12 meses, tiene sentido.


Las tarjetas tienen una fecha de cierre. Entre cierre y cierre hay un ciclo de 30 días aproximadamente. Todo lo que hayamos pagado hasta esa fecha con la tarjeta de crédito se sumará en un resumen que nos llegará por correo o por e-mail al poco tiempo de la fecha de cierre y tendrá una fecha de vencimiento. Esa fecha es el límite de tiempo que tenemos para pagar lo que debemos. Si tenemos consumos en moneda extranjera, el valor aparecerá detallado en dólares y se convertirá en pesos al tipo de cambio vigente al día que pagamos y se sumará a los consumos en pesos que tenemos que pagar.


El resumen se puede pagar por cajero automático depositando el dinero pero si tenemos un paquete de servicios que incluye caja de ahorro y tarjeta de crédito, es posible configurar el pago automático del resumen en la fecha de vencimiento mediante un débito en la cuenta. Sólo tenemos que asegurarnos que para esa fecha haya saldo suficiente en el banco.


¿Por qué vale la pena pagar con tarjeta de crédito en 1 pago?
Muchas veces podemos acceder a descuentos o reintegros, logrando que los GASTOS que realizamos de forma frecuente como el supermercado, las salidas al cine o a comer afuera, la nafta y la ropa terminen saliéndonos más barato y gastemos menos, siempre y cuando no terminemos gastando en algo que no teníamos pensado simplemente porque tenemos una promoción.
Si no gastamos pagando en cuotas y sólo hacemos consumos en 1 pago, entonces el financiamiento que pedimos es hasta el cierre (más el tiempo hasta el vencimiento del resumen) como máximo. Esto es lo que duran las deudas, entre resumen y resumen (mensuales), siempre y cuando paguemos el 100%, obviamente. 

 

Existe una tercera forma de endeudamiento con las tarjetas: el pago mínimo o parcial.

Existe la posibilidad de no pagar el 100% del resumen al vencimiento y pagar una parte o un monto mínimo. Es decir, si el resumen llega por $ 10.000, quizás se puedan pagar $ 3.000 y el resto se acumula como deuda para el próximo resumen. Esta forma es la más dañina de endeudarse con la tarjeta porque además de tener un costo financiero muy alto en intereses por financiar la parte del resumen que no pagamos, genera un efecto bola de nieve que se puede descontrolar. Siguiendo el ejemplo, para el mes siguiente si el resumen tiene consumos por $ 5.000, tiene además la deuda anterior por lo que faltó pagar ($ 10.000 - $ 3.000 = $ 7.000) más los intereses de lo que se debe. Si ese mes el deudor no puede pagar todo, sigue arrastrando la deuda y haciendo crecer los intereses. Por eso nunca conviene entusiasmarse pagando en cuotas sin tener una idea de cuánto estamos financiando, a qué plazos y sin saber si vamos a poder pagar la suma de todas las cuotas de distintas compras que vamos apilando en los meses futuros. Las tarjetas de crédito en general tienen un límite. Ese límite no está en relación al dinero que podemos gastar por mes, si no al dinero que el banco cree que nos puede prestar porque considera que podemos devolverlo. Podemos gastar más que nuestros INGRESOS. Pero no podemos gastar más que lo que el banco que nos gestionó el plástico nos permite. Normalmente el límite está asociado a una cantidad de sueldos (por eso piden recibos o comprobantes de ingresos). En general el banco habilita un límite de hasta 3 sueldos, a veces más. 


Eso hace que podamos gastar 3 veces más de lo que ganamos sin darnos cuenta. Y si tenemos más de una tarjeta, nuestra capacidad de gastar por encima de nuestras posibilidades se multiplica. Por eso representan un peligro si no las usamos de forma responsable. Es frecuente escuchar casos de gente que creía que no hay consecuencias por realizar el pago mínimo y se le acumuló una deuda imposible de pagar y el banco luego le ofrece realizar un plan de pagos mediante un préstamo personal, para achicar la deuda en varios años, con más intereses todavía. Esto le exige a quien cayó en este problema ajustarse y bajar sus GASTOS hasta poder achicar la deuda al mínimo y nivelarse luego de haber gastado de más y haber contribuido a la deuda que le generó el problema.


No siempre es fácil tener una tarjeta de crédito propia porque los bancos tienen muchos requisitos. A veces la opción es manejarse con la extensión de algún familiar o amigo al que le damos la plata de lo que gastamos mes a mes o a veces el banco nos ofrece darle a un familiar una extensión de nuestra tarjeta sin costo adicional. Es importante entender que el límite de crédito es uno sólo para el titular y los que tienen extensiones. Quiere decir que cuanto más se usa la extensión, menos la puede usar el titular. Siempre conviene conversar con quien nos da la extensión o a quien se la damos, avisarle para qué va a usarse, cuánto tiene que esperar que venga por mes y si tenemos planeado comprar algo que pueda influir la capacidad de compra total con la tarjeta (por ejemplo pasajes), para no afectarse mutuamente los planes de compras financiadas. 


La tarjeta de crédito es un servicio por el cual nos van a cobrar comisiones (cargos de renovación, de emisión de resumen, etc.) y, si nos financian el saldo porque hacemos un pago mínimo o parcial, nos van a cobrar intereses. Esto quiere decir que vamos a realizar GASTOS en “servicios financieros”. Los bancos pueden elegir bonificar algunas comisiones por un tiempo, pero debemos estar atentos a cuánto nos cuesta si no es así.

 

El descubierto: 


Muchas veces el mismo banco que nos habilita la tarjeta de crédito lo hace en conjunto con un paquete que incluye la posibilidad de “girar en descubierto”. ¿Qué es esto? Del total de dinero que el banco nos permite usar para endeudarnos, una parte puede tener la forma de saldo negativo en cuenta. Esto quiere decir que si tenemos un débito automático de un servicio o retiramos dinero de un cajero automático y no hay fondos suficientes, el banco nos deja pasar al otro lado del cero y quedar en negativo, hasta cierto límite dentro del acuerdo. El límite crediticio es uno sólo y uno elige cómo repartirlo. Lo importante es evitar quedarse permanentemente en rojo porque por eso se pagan intereses.

 

Los préstamos personales: 


Un préstamo personal es un adelanto de efectivo que nos da el banco, en general bajo la forma de un depósito en cuenta, que tenemos que devolver en X cantidad de cuotas. Es decir, recibimos una cantidad de dinero en el banco que podemos usarlo y luego tenemos que devolver una parte todos los meses en cuotas. Las cuotas tienen el interés del préstamo integrado de forma tal que al final, cuando terminamos de pagar todo, estamos devolviendo el préstamo (capital) más el extra (intereses). Normalmente el banco ofrece estos créditos, que no son baratos, avisando que hay un préstamo personal preaprobado, sobre todo si tenemos un buen historial con el banco o es el banco donde tenemos la cuenta sueldo. Pueden ser una opción para pagar una refacción de la casa, comprar un vehículo usado o pagar una fiesta de casamiento o gastos grandes que no puedan financiarse con una tarjeta de crédito (en general los plazos son de 12 a 24 cuotas pero pueden estirarse a 60 cuotas que son 5 años). Siempre conviene evaluar la coherencia del GASTO EXTRAORDINARIO que vamos a encarar con esta opción de endeudamiento. Y, sobre todo, evitar sacar un crédito simplemente porque podemos o porque nos lo ofrecen.

 

Los créditos prendarios/hipotecarios: 


Estos créditos son por plazos largos (por lo menos 7 años en el caso de los hipotecarios) y se hacen poniendo en garantía el bien que se compra: una moto, un auto, una casa. Si por algún motivo no podemos pagar, se ejecuta la garantía y perdemos lo que compramos (para saldar la parte que debemos). Las tasas no suelen ser tan altas como con los créditos personales al tener un bien de garantía y por eso la cantidad de dinero que pueden prestar los bancos bajo esta modalidad es mucho más alta en relación al valor total de lo que se va a financiar, vehículo o inmueble (suelen prestar hasta un 75% de lo que valen). Para el banco son los préstamos más arriesgados por los plazos que involucra y la incertidumbre, pero como veremos más adelante surgieron mecanismos que permiten prestar dinero y cubrirse de la posibilidad de la pérdida de valor del dinero para plazos tan largos.

 

Las tarjetas comerciales: 


En general son tarjetas que ofrecen directamente ciertos comercios o compañías financieras orientadas al consumo a gente que no está bancarizada o para tener clientes cautivos y ofrecerles crédito para que compren otras cosas en esas mismas cadenas comerciales. Los requisitos para obtener una tarjeta de estas son más flexibles que los de un banco, pero suelen cobrar un interés más alto y comisiones más caras. 


Buscan promover las compras en muchas cuotas chicas, por eso suelen tener un número importante de casos de deudores irresponsables que realizaron consumos motivados por la posibilidad de financiar pero que acumularon un nivel de deuda impagable apilando demasiadas cuotas.

 

Préstamos a sola firma/cuotas chicas: 


Muchos negocios de venta de electrodomésticos ofrecen la posibilidad de comprar en cuotas mensuales pequeñas que facilitan la posibilidad de equipar un hogar. Si bien hacen más accesibles las compras, cuando sumamos el valor de todas las cuotas vamos a confirmar que terminamos pagando varias veces el valor del producto, por el impacto del interés. Muchas veces no hay alternativa, pero siempre conviene explorar otras opciones que no sean tan costosas aunque parezcan más fáciles de pagar. Este tipo de préstamos normalmente se hacen sin demasiados requisitos, un DNI y eventualmente la firma de un pagaré. Un pagaré es una promesa de pago registrada en un documento, que prueba la existencia legal de la deuda y que, llegado el caso, en un juicio puede permitir que embarguen o ejecuten bienes para garantizar el pago de la deuda.

 

Otras formas de endeudarse:

 
No pagar impuestos, la medicina prepaga o las expensas, son formas de endeudarse sin consentimiento del que termina siendo prestador involuntario (El Estado, la prepaga, el consorcio, etc.). Estos casos pueden generar multas bajo el formato de intereses adicionales (punitorios) o terminar en juicio o suspensión de servicio, dependiendo del caso. Pero dejar de pagar no implica que no estemos endeudados. 


Las deudas con familiares y amigos, aunque sean bajo el formato "me lo devolvés cuando puedas", son formas de salir de un apuro endeudándonos. El problema es el efecto que puedan tener en la relación afectiva si quien nos presta tiene expectativas de que se le devuelva rápido o pondera distinto el estilo de vida que elegimos y nos cuestiona haber gastado en algo antes que devolver el préstamo. Otra opción es pedir un adelanto de sueldo en el trabajo, pero si se hace todos los meses la imagen que damos no es del todo confiable.

 
Finalmente, los prestamistas y las financieras que se anuncian con volantes callejeros o publicidades que hacen pensar que podemos conseguir dinero de forma fácil, suelen ser los que involucran un costo mucho más alto en intereses. Y que traen asociadas situaciones complicadas en caso de no poder devolver el préstamo.

 

Siempre va a ser mejor abrir una cuenta con el banco, depositar nuestros INGRESOS ahí o pedir que nos transfieran, lograr que el ejecutivo del banco nos conozca para que verifique que somos confiables y responsables y, en caso de que necesitemos endeudarnos, acceder a un producto bancario y usarlo de forma responsable.